La nueva presidenta de la Forestry Commission, la autoridad forestal de Inglaterra, planteó a fines de septiembre que la madera debería discutirse con la misma prioridad que la seguridad alimentaria. Su diagnóstico es simple: los responsables de políticas públicas piensan primero en alimentos y energía, y la madera queda fuera de la conversación.
Los números explican la preocupación. Según el gremio forestal británico Confor, el Reino Unido importa alrededor del 81% de la madera que consume, y en el último año plantó 13.480 hectáreas nuevas, menos de la mitad de su meta anual de 30.000.
Al mismo tiempo, la demanda crece. La diferencia entre regiones es llamativa: en Escocia, el 91% de las viviendas nuevas se construye con estructura de madera; en Inglaterra, apenas el 9%. La autoridad pidió más madera en construcción, pero también más técnicos forestales, porque sin formación no hay forma de escalar.
Qué significa para Chile
Chile tiene lo que al Reino Unido le falta: bosque productivo, industria de transformación y capacidad de fabricar componentes de alto valor. La discusión británica muestra que la madera dejó de ser un tema sectorial y pasó a ser un tema de abastecimiento y de país.
Para la construcción industrializada, esto es una ventaja competitiva concreta. Fabricar con madera local, con trazabilidad y cerca de la obra, reduce la exposición a cadenas de suministro largas y a variaciones de precio internacionales. Es el camino que estamos recorriendo en FURŌ.
Fuente: Wood Central
Imagen principal: Wood Central
