Hay lugares en el mundo donde construir parece una locura. Para eso estamos nosotros.
Un hotel entre los Dolomitas, un lodge suspendido entre fiordos, refugios que se asoman al vacío, hoteles que desaparecen en el paisaje, desde el hemisferio norte hasta El Calafate, en la Patagonia argentina.



Proyectos que desafían el sentido común y se desarrollaron con una arquitectura que no compite con el entorno.
Construir en condiciones extremas es un desafío logístico y también, una forma de entender y desarrollar una nueva manera de construir.
Porque cuando el margen de error es mínimo y el acceso es complejo, no hay espacio para la improvisación. Se necesitan materiales como la madera laminada que respondan al entorno, procesos que resuelvan en fábrica lo que no se puede resolver en terreno, e ingeniería que acompañe al diseño desde el día UNO.
Eso es exactamente lo que hacemos en FURŌ, y eso es lo que nos apasiona.
Madera laminada + Ingeniería + Libertad arquitectónica.
Tres variables que eliminan la distancia entre un sueño y la capacidad de construir en cualquier lugar.


